Legden

15.06.2020

En un rincón del Kreis Borken se encuentra la pequeña ciudad de Legden la cual es conocida como la "ciudad de las flores" y paseando por sus calles se puede confirmar el título, incluso los campos de los alrededores de la población se llenan de amapolas, manzanilla, hierba de San Juan y otras flores durante la primavera y parte del verano.

Legden no cuenta con una larga lista de monumentos pero sus viejas calles, la naturaleza que la rodea y la sensación de tranquilidad que se respira en cualquier rincón hacen que el viaje valga la pena.

El edificio más destacable es la Haus Egelborg, un antiguo castillo ubicado en mitad del bosque, del cual todavía se conservan los antiguos edificios que formaban el conjunto del castillo. Tras el castillo se encuentra un bello y antiguo molino de agua rodeado de vegetación en el que solo interrumpe el silencio el tranquilo sonido del agua.

En el centro del pequeño casco antiguo se encuentra la St. Brigida Kirche construida en el siglo XIII en estilo románico y cuya torre fue demolida en 1905 dando paso a las dos torres neo-románicas actuales. En su interior encontramos una gran cantidad de elementos que hacen de la iglesia un viaje al medievo junto con una gran cantidad de esculturas de madera y piedra que datan desde el siglo XIV la más antigua hasta finales del siglo XIX la más actual.

Junto a la iglesia se encuentra el Jardín de las Gardenias creado en 2016 con 4000 metros cuadrados de flores desde el cual se obtienen unas magníficas vistas de la iglesia con sus campanarios alzándose sobre las muchas gardenias y otras especies de flores que alberga el jardín.

Alrededor de la iglesia surge un pequeño entramado de calles formadas por antiguas casas de varios estilos y épocas como la Haus Weßling, la Haus Hülst o la casa donde actualmente se encuentra la oficina de turismo. 

Por último cabe destacar la estación de tren, ubicada entre la Haus Egelborg y el pueblo. El antiguo edificio de la estación no se puede visitar ya que actualmente es una propiedad privada pero en cuanto al exterior, visto al bajar del tren, rodeado por bosque y con su peculiar fachada de madera dan al visitante la sensación de haber llegado en tren al Tirol.